Reglas de un Sabinero

Claro… conocer todas las canciones del maestro Sabina, identificar lo que pudo haber dicho y escribirlas correctamente. Lo complicado es saber cuándo poner el punto final de los finales pero a veces es mejor un final de tajo que uno con cien estaciones. La historia detrás de “Peces de ciudad”, canción que, insisto, es una verdadera obra de arte. Solo Sabina puede olvidar en 19 días y 500 noches y a veces lo dudo… me parecen muy pocas noches. Un concierto del maestro jamás será un gasto, es una inversión a corto plazo. Ser Sabinero incluye, en muchas ocasiones, querer cantarle “Princesa” cuando, en el fondo, esté a todo volumen “Así estoy yo sin ti”. Solo los Sabineros de Corazón identificamos ese signo de interrogación cada vez que nos ganamos un portazo, o dos o tres… tener un par de cuernos en el “ridículum vitae” y no avergonzarse por ello, es parte de la vida. Que te dejen por el “idiota” aunque le hayas pedido “quédate a dormir”. Lo más importante: ser feliz aunque solo sea por joder.

Lo dice la Biblia, el Corán, los Vedas, el Tripitaka, el Guru Granth Sahib, la Mishná, el Avesta, el Ginza Rba y demás.

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