A sus setenta y dos, sesenta y doce dice que aparenta, Joaquín Sabina es conocido por esos niños que odiaban los espejos y por esas niñas que ya no quieren ser princesas. Para que estas líneas que hablan de este poeta canalla no resulten tan violentas, hagamos un sencillo repaso a las cuentas: más de veinte discos y diez millones de copias vendidas; más de cincuenta años sobre los escenarios (a los cuales implora le tiñen las canas), muchas crisis, cambios y la última pandemia, a las que sobrevivió con unas cuantas cajetillas de ducados, una buena dosis de su whisky sin soda, unas cuantas veladas por los casinos, pactos entre caballeros y obligadas resacas… perdonen la resaca.
IMAGEN TOMADA DE LAS REDES SOCIALES.
Una larga suma de experiencias que dan como resultado: 19 días y 500 noches y más de cien motivos para no cortarnos de tajo las venas. Una realidad cantada con maestría por Joaquín, con amor y desamor, con aves de paso y peces de ciudad, desde calle melancolía al bulevar de los sueños rotos… una realidad con muchas noches de boda y pastillas para no soñar… una realidad, la más hermosa del mundo, donde habita el olvido que, en estos tiempos de crisis, mucha crisis está cerrada por derribo.
Pero ¿qué sería de Joaquín sin su whisky y de nosotros sin Joaquín? Sí, sin su whisky sin soda, su tequila o su copa de ron… Perdonen la resaca, Sabineros.
Recopilamos algunas de sus frases para llevar una resaca:
1) «La vida sin una copita se me hace muy incolora, inodora e insípida».
2) «Llamo cultura del alcohol a compartir una estupenda mesa con unos amigos que tengan una conversación florida, interesante y divertida, y eso es con unos whiskies o con unos vinos».
4) «Siempre he dicho que amo el alcohol y detesto al borracho. Por alguna enzima yo nunca fui un borracho baboso de esos que se te caen encima en un bar y no hay manera de quitártelos, y sí he tenido amigos y no tan amigos que lo han sido y a los que nunca he soportado».
5) «Amo el alcohol, pero detesto a los borrachos».