Anécdota de Joaquín Sabina…Forrest Gump…

IMAGEN TOMADA DE LAS REDES SOCIALES.

El maestro Joaquín Sabina cuenta a Javier Menéndez Flores, en su libro “En carne viva: Yo también sé jugarme la boca”, una anécdota poco conocida. 

“Yo estaba en Monterrey, había tocado allí. Monterrey, para los que no lo conocen, que sois todos, está en el norte. La gente va con sombreros a lo John Wayne y se come carne, y yo tuve allí una novia muy peligrosa. No era una novia, pero era muy peligrosa. Primero, era una menor. Ahora ya no es tan menor. Yo vivía en el undécimo piso de un rascacielos y no había modo humano de acceder a mi habitación. Entre otras cosas porque nadie sabía que estaba allí. 

Pues esta chica y su amiga se las arreglaron para conseguir llegar hasta ella. Llamaron, abrí y me encontré con dos adolescentes. Entraron. Te estoy hablando de las cuatro de la madrugada. De esto hará lo menos doce o trece años. El caso es que, afortunadamente, una diosa me vino a salvar y yo decidí que no podía tirarme a esas chicas tan jóvenes. Eso, ya te digo, me salvó la vida.

Porque a la media hora o a los tres cuartos de hora llamaron a la puerta, abrí y vi a dos tipos con los sombreros de ala ancha de John Wayne que te decía antes y con la mano aquí, en la cintura.

¡Eran sus padres! Estoy vivo porque me pillaron vestido. Sin duda. El caso es que acabamos tomándonos unos tequilas…

A una de las dos la seguí viendo. La he seguido viendo hasta treinta segundos antes de la Jime. Ahora vive en Madrid, pero no te voy a decir cómo se llama ni quién es. Y ahora verás cómo enlaza esta historia con un cantante argentino discípulo de Charly García que cantaba Llueve sobre mojado. Enlaza de la siguiente forma.

Un año después de que me librara de la muerte, de la pelona, como dirían en México, por estar vestido, quizá dos años después, volvía cantar en Monterrey. Bueno, pues según llegué con las maletas al hall del hotel me la encontré allí.

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Me contó que sus padres estaban indignados con ella y que la habían mandado interna a un colegio o a una universidad muy privada para niñas díscolas en Estados Unidos, y que al enterarse de que yo cantaba en Monterrey se había escapado para verme. Y allí estaba, como te digo, delante de mí. Además, la había visto una tía suya por la calle. Así que me aterroricé.

Entonces esa noche, justo después de cantar, le dije a esa chica: «Fito Páez canta mañana en Guadalajara [México]. ¿Vamos a verle?» Buscamos un avión y esa misma noche nos fuimos a Guadalajara porque yo estaba absolutamente aterrorizado con la posibilidad de que apareciera el padre.

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Es a partir de ese viaje cuando Fito y yo empezamos a intimar, lo que nos llevaría luego a Enemigos íntimos. Esa chica vive ahora en Madrid y no te diré quién es porque la conoces, porque es conocida.

Y como decía Forrest Gump…

Run, Forrest, Run!

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