Antes de triunfar, Joaquín Sabina maquilló cadáveres.

IMAGEN TOMADA DE LAS REDES SOCIALES.

¿Cuál de los trabajos de supervivencia le marcó más?

“Trabajos normales de supervivencia -dijo- me marcaron muy pocos. Antes de descubrir en Londres que cantando y pasando la gorra ganaba más que limpiando platos, pues… Me marcó uno que tuve, no exactamente de enterrador, pero sí era un hospital. Cada vez que moría alguien, ibas, lo maquillabas, le dabas un puntito de maquillaje y lo metías al frigorífico hasta que llegara la familia. Ahí aguanté tres o cuatro meses porque daban habitación. Fueron los años más importantes de mi vida. Estuve entre los 20 y los 27. Y no sería cantante de no haber pasado por eso”.

“50 CONVERSACIONES BÁRBARAS”. EL PAÍS LIBROS.

Comparte