Ay, Carmela… Ay, Rocío.

TOMADA DE LAS REDES SOCIALES.

«Soy consciente de que a mis hijas les han pasado putadas gordas, por ejemplo, cuando se publicó la foto de aquel Rolling Stone donde aparecía en bolas, llegaron al colegio y se la habían puesto en la pizarra. Ellas tendrían seis o siete años. La verdad es que he tenido suerte, están estupendas, son las dos muy diferentes, van a la universidad, hacen teatro, leen, se divierten. No van diciendo por ahí que son mis hijas, ni mucho menos. Sus amigos íntimos lo saben, pero el resto de la gente no. Tienen la suerte de llamarse Martínez, que es como yo me llamo (Joaquín Ramón Martínez Sabina). Un día les propuse si querían cambiarse el apellido, porque al fin y al cabo Sabina es el que yo me he hecho y me dijeron: “Ni hablar”. A veces yo les hago putadas, por ejemplo, si me las encuentro en un semáforo por la calle, bajo la ventanilla y les grito: “Y nos dieron las diez…”. Y se quieten meter bajo tierra».

JOAQUÍN SABINA- ROLLING STONE.

«He ido con mis hijas a comer al barrio de Salamanca, en Madrid, porque me gusta comer en los mejores restaurantes y casi todos están en el barrio de Salamanca, y han pasado señoras diciendo: “¡Qué asco el Sabina con esas chicas tan jóvenes!” “¡Señora, que son mis hijas!”».

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